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Canalizando AlmasRomina LB

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Información

A qué me dedico

Dos formas de abrir el canal, explicadas sin misterio, para que sepas exactamente a qué te estás sentando.

Dos manos que se buscan bajo un haz de luz dorada, entre hojas que flotan
Sesión individual · Online

Mediumnidad evidencial

Un encuentro con un ser querido que ya no está en el plano físico. Se llama evidencial porque la evidencia va primero: detalles, gestos, manías y recuerdos concretos que confirman quién está presente antes de que llegue cualquier mensaje.

Podés venir si…

  • Sentís curiosidad por experimentar una comunicación desde otro lugar.
  • Querés encontrar evidencias que te permitan confirmar, desde tu propia experiencia, que el vínculo continúa.
  • Estás en un momento de calma y sentís que es el momento de abrirte a un encuentro.
  • Querés descubrir de qué manera ese ser querido puede seguir acompañándote en tu vida.
1 h · o 1 h con opción a 2 Online · Zoom Se te entrega la grabación

El precio te lo digo yo cuando me escribas. Prefiero saber antes qué te trae y decirte qué sesión te encaja, en vez de que elijas por una cifra.

Un cuaderno abierto con un bolígrafo, una vela encendida y un atado de salvia sobre lino
Sesión individual · Online

Registros Akáshicos

Un espacio de conexión y escucha profunda. Los Registros son un campo de conciencia donde está la información de tu alma: aprendizajes, experiencias, patrones y potencial. No vengo a predecirte el futuro; vengo a ayudarte a entender el momento que estás viviendo.

Podés venir si…

  • Hay una pregunta que te da vueltas hace tiempo y no encontrás por dónde entrarle.
  • Se repite un patrón en tus vínculos, en tu trabajo o en tu manera de elegir.
  • Necesitás claridad y una mirada nueva, no que alguien decida por vos.
1 h 30 – 2 h Online · Zoom Cinco preguntas Se te entrega la grabación

Precio cerrado, no por hora: dure lo que dure, es el mismo. Te lo digo yo cuando me escribas.

Mi forma de trabajar

Cómo es una sesión de mediumnidad

Así trabajo las sesiones de mediumnidad. Te lo cuento todo antes, para que no llegues con dudas ni con expectativas equivocadas. Es largo, pero prefiero que lo sepas.

No me cuentes nada de tu vida

Antes de la sesión te voy a pedir algo que sorprende a casi todo el mundo: que no me des ningún tipo de información sobre tu vida. Ninguna.

Porque si luego eso aparece en la sesión, ya no vale. Las almas muestran cómo eran físicamente, qué les gustaba hacer, a qué se debió su partida. Y a veces muestran cosas de tu vida de hoy: hasta lo que hiciste esta mañana. Esa es su manera de decir «te estoy viendo, te estoy acompañando, estoy acá».

Si yo lo supiera de antes, no significaría nada.

Lo único que necesito

Tu nombre completo y el nombre completo del alma con la que querés conectar. Me los pasás un día antes de la sesión. Nada más.

Por qué te pido un nombre concreto

Antes hacía sesiones abiertas: dejaba que se presentara cualquier alma que tuviera que ver con la persona. Pero había sesiones en las que venían dos y otras en las que venían cinco, y se me iba la hora entera intentando ordenar quién decía qué.

No llegan con un cartel diciendo «esta información es mía». La forma que tienen de comunicarse es otra.

Así que ahora te pido un nombre. Si al abrir la sesión se presenta otro ser querido, le damos la bienvenida y le hacemos su espacio, por supuesto. Pero empezamos por quien vos más necesitás hoy.

Se te entregará la grabación de la sesión

Las sesiones son por Zoom, y las grabo. Después te envío la grabación para que puedas descargarla y volver a verla cuando lo sientas, o compartirla con algún familiar o alguna amiga si querés. No hay ningún problema con eso.

La grabación se queda en una nube y a los seis días se elimina automáticamente. Su único objetivo es que la tengas vos. Los nervios hacen que uno se olvide de las cositas, y tenerla ahí siempre ayuda.

Tus preguntas tienen su momento

La finalidad de la sesión no es hacer preguntas: el alma muestra la información que necesita mostrar ese día. Pero si veo que todo está fluyendo y que la conexión está bien, hay un momento en el que te pregunto si querés aprovechar para preguntar algo. Lo lanzamos y confiamos a ver si llega alguna respuesta.

No tengo el control, y prefiero decírtelo

Yo abro canal y empiezo a transmitir todo lo que me llega. A veces me lo mandan en forma de imágenes; a veces es como un paquete de información que me ponen en la mente y yo lo expreso.

Al final, para mí casi nada de lo que recibo tiene sentido. El sentido siempre se lo pone quien consulta. Cada sesión es diferente y yo no tengo ningún control sobre ella.


Y si no llega nada

Me pasó una sola vez, pero tengo que contártelo.

Si abrimos sesión y no recibo información, te lo voy a decir con total naturalidad. Y quiero que sepas de antemano lo que eso significa, porque no es lo que parece: no significa que tu ser querido no quiera contactar con vos. Nunca es eso. Nuestros seres queridos siempre quieren contactar.

Puede ser que yo ese día no esté tan alineada. Puede ser que no sea el día para tu alma, y no por nada malo. La única vez que me pasó fue porque se me coló un alma que no tenía que ver con la consultante; días después encontré para quién era esa información.

Adjudicarlo a que «no quieren contactar conmigo» sería muy dañino, y no es así. Por eso te lo aclaro antes.

Si no hay evidencia, no se cobra

Cuando conecto, tengo que darte alguna evidencia. Hay mensajes que pueden sonar genéricos y hay mensajes que tienen que ver con tu vida de este momento; ahí es donde vos vas a decir «vale, estoy contactando con mi ser querido».

Si no hay una evidencia clara que te haga sentir eso, quiero que me lo digas. Intentamos entender qué está pasando y, si no logramos conectar, lo digo con naturalidad. Obviamente, esa sesión no se cobra.

Para poder llevar esto adelante hay que ser honesta, transparente y soltar el control.

Cuánto dura una sesión de mediumnidad

Una hora, o una hora con opción a dos

Una hora

Suficiente para muchísimas sesiones. Si es lo que sentís, o lo que te podés permitir, es una opción completa y no una versión recortada.

Una hora con opción a dos

Al llegar a la hora te pregunto si querés continuar. Nada te obliga a seguir por haberlo elegido antes.

No existe la opción de «dos horas» cerrada, y es a propósito. Puede que a la hora haya mucha emoción, o que sientas que ya es suficiente. Haber dicho antes que querías dos horas no te compromete a nada: me gusta ir preguntando, que sea una sesión fluida y cómoda.

Y funciona en las dos direcciones. Si en algún momento siento que tengo que estar hurgando en la información, que no me está llegando con claridad, te lo digo y vamos cerrando. Acá se trata de respetar todo: el plano espiritual, lo que se está dando —porque es perfecto— y también respetarme a mí como canalizadora.

Necesito saber qué opción elegís por una razón práctica: para saber qué hueco dejo libre en la agenda.

Mi forma de trabajar

Cómo es una lectura de Registros

Es una sesión muy distinta de la de mediumnidad, aunque las dos se abran desde el mismo lugar. Te cuento en qué consiste, con mis palabras.

Qué son, dicho sin adornos

Los Registros Akáshicos son un espacio de conexión y escucha profunda. Desde esta práctica espiritual se entienden como un campo de conciencia donde está la información del alma: los aprendizajes, las experiencias, los patrones y el potencial que pueden ayudarte a comprender mejor el momento que estás viviendo.

De dónde llega la información

Durante la sesión recibo la información a través de guías espirituales y seres de luz. El foco, sin embargo, no está en identificar quién entrega el mensaje, sino en la guía que llega y en cómo puede acompañarte en tu camino.

No vengo a predecirte el futuro

El propósito de una lectura no es adivinar lo que va a pasar, sino ofrecerte claridad, comprensión y una perspectiva nueva sobre las preguntas que traés.

Y hay algo que quiero que sepas de antemano: muchas veces la información que aparece no es algo ajeno a vos. Tu alma ya la conoce.

A veces solo necesitamos que alguien nos la recuerde para volver a conectar con esa sabiduría que ya habita en nosotros.

Cinco preguntas, y me las mandás antes

Acá cambia lo esencial respecto a mediumnidad: las preguntas son el punto de partida. Pero hay algo que no cambia — tampoco quiero que me cuentes nada de tu vida actual. Solo las preguntas.

Es por el mismo motivo de siempre: si en la sesión aparece algo que vos me habías contado antes por mensaje, ya no vas a darle la credibilidad que tiene. Vas a pensar que ahí tuvo que ver mi mente. Ya el día de la sesión, cuando la canalización está hecha y tengo todo apuntado, sí que conversamos — ahí hace falta, porque es lo que me permite seguir ampliando la información en el momento.

Trabajamos con cinco preguntas, o cinco temas, y te pido que me los pases por WhatsApp al menos un día antes. Así, si siento que alguna hay que afinarla o enfocarla de otra manera, tenemos margen para conversarlo con calma y llegamos al día de la sesión con todo claro, sin perder tiempo en eso.

Cinco puede parecer poco. No lo es: con cinco preguntas solemos estar una hora o una hora y cuarto. Las respuestas no son de sí o no, ni escuetas — son largas y con contenido, y suelen ir respondiendo de paso muchas micropreguntas que ni sabías que tenías sobre ese tema.

Cómo se desarrolla

Te pido que estés en un lugar tranquilo y donde puedas recostarte, porque la sesión tiene dos mitades muy distintas.

La primera media hora, vos descansás. Comparto una música, te pido que te recuestes y cierres los ojos, y simplemente estás ahí. No hace falta que sientas nada. Hay personas que notan la energía en el cuerpo, frío o calor, o que ven alguna imagen; otras no sienten nada y también está perfecto. Es un rato de relajación.

Del otro lado, mientras tanto, yo le voy haciendo tus preguntas a los guías y voy apuntando las respuestas.

Cuando ya las tengo todas, paro la música, te pido que te reincorpores, pongo a grabar y empiezo a compartirte lo que escribí. Ahí se abre una conversación — y es la mejor parte: mientras hablamos yo sigo canalizando, así que la información que traía apuntada se amplía.

Se te entregará la grabación de la sesión

Grabo la sesión, siempre con tu autorización previa, y después te la mando por WhatsApp para que la descargues y vuelvas a ella cada vez que lo necesites.

Hay dos razones. La primera, que en la sesión los nervios juegan, o simplemente ese día no estamos listos para integrarlo todo: la ves a los diez días, a los quince o al mes y cobra otro sentido. La segunda es que los guías aprovechan que el canal está abierto: a veces traen información que hoy no tiene todo el sentido del mundo, y con un poco de perspectiva sí lo tiene.

Cada cuánto conviene repetirla

Recomiendo que entre una sesión y la siguiente pasen entre tres y cuatro meses.

Es para darte espacio a integrar lo que llegó. Si no, nos llenamos de información sin tiempo de bajarla al cuerpo ni de accionar con ella — y ya estaríamos cargando la siguiente encima. Así la sesión sí vale.

Qué preguntas funcionan y cuáles no

Prefiero no trabajar con preguntas futuristas de sí o no — «¿me voy a comprar una casa?», «¿voy a ser madre?». Y no es por evasiva: es que existe el libre albedrío, y es maravilloso. La energía puede estar hoy disponible para que algo se dé de determinada manera, y mañana vos la modificás con una decisión tuya. Y eso también es perfecto.

Prefiero que usemos la sesión para enfocarnos en lo que te ayude a evolucionar, a transitar mejor lo que estés viviendo, a ver cómo accionar o qué modificar para encontrarte mejor. Por eso te voy a pedir que las preguntas miren al momento presente: es acá donde hoy tenés la oportunidad de comprender, integrar y elegir distinto.

Dicho esto, es solo mi forma de acompañar este proceso: cada persona es libre de traer las preguntas que sienta que necesita hacer.

Nunca entro en la energía de otra persona

Las sesiones parten siempre de tu energía. Eso marca una línea muy clara sobre qué puedo preguntar cuando en tu vida hay alguien más.

Sí podemos preguntar: «¿qué me viene a enseñar el vínculo con esta persona?». La respuesta parte de vos, y por eso podés hacer algo con ella: te deja ver cosas tuyas.

No voy a preguntar: «¿qué siente tal persona?», «¿por qué hace tal cosa?». Para responder eso yo tendría que entrar en su energía, y esa persona no me autorizó. No me parece ético y no lo haría nunca.

Y hay una segunda razón, más honesta todavía: ese tipo de respuesta no aporta nada a tu evolución. Lo único que calma es la mente y el miedo. Estas sesiones son evolutivas, no son para calmar la ansiedad ni para saltarnos pasos.

Por el mismo motivo no abro los registros de otra persona, ni siquiera con su autorización. Solo abro el registro de quien me autoriza y viene a la sesión. Nunca a través de un tercero.

Esto no es magia, y prefiero decírtelo

A veces se venden estas sesiones como si abrir un registro fuera la solución a los problemas. No lo es. Lo que tus guías te dan es guía — lo dice la palabra. Ponen luz donde vos no alcanzás a ver, le ponen la lupita a dónde se puede empezar a trabajar.

Pero después, con esa información, te toca accionar a vos: integrarla, trabajarla, ir haciendo pequeñas modificaciones. Ahí es donde aparece lo bueno de haber hecho la sesión.

Venimos a esta vida a aprender y a evolucionar, y hay emociones que hay que transitar. Nuestros guías nos ayudan y nos ponen luz, pero el trabajo siempre parte de uno.

¿Y las vidas pasadas?

Desde esta mirada, en este «archivo» existe información de esta vida, de vidas pasadas e incluso de otras experiencias que algunas tradiciones consideran simultáneas.

Aunque, siendo sincera, bastante tenemos con esta vida como para irnos a otra. 😅

Con honestidad

Qué no vas a encontrar acá

Decir lo que no hago es tan importante como decir lo que hago. Así llegás sin expectativas equivocadas.

No adivino el futuro

Ni fechas, ni loterías, ni finales escritos. Tu libre albedrío manda.

No diagnostico

Nada de lo que aparezca reemplaza a tu médico, tu psicólogo o tu tratamiento.

No hago trabajos

No hago trabajos que interfieran en la vida ni en la energía de terceras personas.

No abro registros ajenos

Ni siquiera con su autorización. Solo abro el registro de quien me autoriza y viene a la sesión.

Antes del encuentro

Cómo prepararte para mis sesiones

Lo que te pido cambia según a cuál vengas, así que te lo separo. Lo del final vale para las dos.

Si venís a una sesión de mediumnidad

Mandame dos nombres, un día antes

El tuyo completo y el del alma con la que querés conectar. Con eso me basta.

Y no me cuentes nada más

Ni una anécdota, ni cómo era, ni qué pasó. Cuanto menos sepa yo, más vale lo que aparezca.

Buscá un lugar tranquilo

Donde nadie te interrumpa durante toda la sesión y puedas hablar en voz alta sin incomodarte.

Vení sin guion

No hace falta que prepares preguntas. Ya habrá un momento para ellas si el encuentro fluye.

Si venís a una lectura de Registros

Mandame tus cinco preguntas y tu nombre completo

El día antes. Si veo que alguna hay que afinarla, tenemos margen para conversarlo con calma.

Y tampoco me cuentes nada más

Solo las preguntas. Si algo que me contaste antes aparece luego en la sesión, deja de tener valor.

Buscá un sitio donde puedas recostarte

La primera media hora la pasás tumbado con los ojos cerrados, así que necesitás poder escuchar bien la música. Si vas con auriculares, mejor.

Para las dos: tené Zoom instalado

Descargate la aplicación de Zoom antes del día de la sesión, para que no tengamos que perder los primeros minutos en eso.

Te envío la invitación a la reunión el mismo día de la sesión, por WhatsApp. Si preferís recibirla por correo electrónico, decímelo antes y te la mando ahí.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Se graba la sesión? ¿Me la quedo yo?
Sí. La sesión es por Zoom y la grabo. Después te la envío para que la descargues y puedas volver a verla cuando lo sientas, o compartirla con tu familia. A los seis días se borra sola de la nube.
¿Tengo que contarte algo sobre mi vida antes?
Al contrario: te pido que no me cuentes nada. Solo tu nombre completo y el nombre completo del alma con la que querés conectar, un día antes. Si yo supiera de antemano lo que después aparece en la sesión, esa información dejaría de tener valor.
¿Y si no llega nada?
Me pasó una sola vez. Si ocurre, te lo digo con naturalidad — y esa sesión no se cobra. Lo que nunca significa es que tu ser querido no quiera contactar con vos.
Cuando sientas que es el momento

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Escribime contándome brevemente qué te trae y coordinamos día y hora.