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Antes de escribirme

Preguntas frecuentes

Todo lo que suelen preguntarme por privado, aquí y con calma.

Sobre las sesiones

¿Cuánto dura una sesión de mediumnidad?
Podés elegir una hora, o una hora con opción a dos. No existe la opción de dos horas cerrada, y es a propósito: al llegar a la hora te pregunto si querés continuar. Puede que haya mucha emoción, o que sientas que ya es suficiente — haberlo elegido antes no te obliga a nada.
¿Es online o presencial?
A día de hoy solo online, por Zoom. Podés conectarte desde el móvil o desde el ordenador, desde donde estés.
¿Se graba la sesión? ¿Me la quedo yo?
Sí. Grabo la sesión y después te la envío para que puedas descargarla y volver a verla cuando lo sientas, o compartirla con algún familiar o alguna amiga. La grabación se queda en una nube y a los seis días se elimina automáticamente: su único objetivo es que la tengas vos. Los nervios hacen que uno se olvide de las cositas, y tenerla ahí siempre ayuda.
¿Tengo que preparar algo antes?
Solo dos cosas, y me las mandás un día antes: tu nombre completo y el nombre completo del alma con la que querés conectar. Nada más — de hecho te pido expresamente que no me des ninguna información sobre tu vida.
¿Por qué no querés saber nada de mí?
Porque si yo lo supiera de antes y luego eso aparece en la sesión, ya no significaría nada. Las almas muestran cómo eran físicamente, qué les gustaba, a qué se debió su partida — y a veces cosas de tu vida de hoy, hasta lo que hiciste esta mañana. Esa es su manera de decir «te estoy viendo, estoy acá». Cuanto menos sepa yo, más vale lo que llega.
¿Puedo hacer preguntas concretas?
La finalidad de la sesión no es hacer preguntas: el alma muestra la información que necesita mostrar ese día. Pero si veo que todo fluye y que la conexión está bien, hay un momento en el que te pregunto si querés aprovechar para preguntar algo. Lo lanzamos y confiamos a ver si llega respuesta.

Sobre mediumnidad

¿Puedo pedir que venga una persona concreta?
Sí, y de hecho es como trabajo: te pido el nombre completo del alma con la que querés que conectemos. Antes hacía sesiones abiertas y venían dos almas, o cinco, y se me iba la hora entera intentando ordenar quién decía qué — no llegan con un cartel diciendo «esta información es mía». Si al abrir la sesión se presenta otro ser querido, le damos la bienvenida y le hacemos su espacio. Pero empezamos por quien vos más necesitás hoy.
¿Y si no llega nada?
Me pasó una sola vez, pero tengo que contarlo. Si abrimos sesión y no recibo información, te lo digo con total naturalidad, y esa sesión no se cobra. Lo que nunca significa es que tu ser querido no quiera contactar con vos: eso no pasa nunca. Puede ser que yo ese día no esté tan alineada, o que no sea el día. La única vez que me ocurrió fue porque se me coló un alma que no tenía que ver con la consultante; días después encontré para quién era esa información.
¿Cómo sé que estoy contactando de verdad con mi ser querido?
Por las evidencias. Cuando conecto, tengo que darte algo concreto: un detalle, un gesto, algo que solo ustedes dos compartían. Hay mensajes que pueden sonar genéricos y otros que tienen que ver con tu vida de este momento — ahí es donde vos vas a decir «vale, es él» o «es ella». Si no hay una evidencia clara que te haga sentir eso, quiero que me lo digas.
¿Cuánto tiempo tiene que haber pasado desde el fallecimiento?

No te voy a dar un número de meses, porque no lo hay. Cada duelo es particular y cada partida es distinta.

Te lo explico con lo mío. Cuando partió mi abuela era mayor, estaba enfermita y de alguna manera yo lo esperaba: transité mi duelo, claro, pero no quedé desestabilizada. Una partida en otra circunstancia sí me habría dejado así, y entonces yo misma habría necesitado un tiempo antes de sentarme a una sesión.

Así que la pregunta no es cuánto pasó, sino cómo estás vos. Si sentís que todavía estás tratando de integrar la partida y que estás inestable, mi consejo es que primero le des espacio a eso. Respetá tu tiempo, respetá tu espacio, sé amoroso con vos mismo. Y cuando notes que estás más en calma, escribime — ahí sí.

¿Da miedo?
De niña, las presencias que percibía en las casas donde viví me generaban respeto, pero nunca miedo — que no es lo mismo. Trabajo desde ahí: en una sesión no aparece nada con la intención de asustarte.

Sobre los Registros Akáshicos

¿Qué son exactamente los Registros Akáshicos?
Son un espacio de conexión y escucha profunda. Desde esta práctica espiritual se entienden como un campo de conciencia donde está la información del alma: los aprendizajes, las experiencias, los patrones y el potencial que pueden ayudarte a comprender mejor el momento que estás viviendo.
¿De dónde sale la información que me das?
Durante la sesión la recibo a través de guías espirituales y seres de luz. Pero el foco no está en identificar quién entrega el mensaje, sino en la guía que llega y en cómo puede acompañarte en tu camino.
¿Me vas a decir lo que va a pasar en mi futuro?
No. El propósito de una lectura no es predecir el futuro, sino darte claridad, comprensión y una perspectiva nueva sobre las preguntas que traés. Muchas veces la información que aparece no es algo ajeno a vos: tu alma ya la conoce. A veces solo necesitamos que alguien nos la recuerde para volver a conectar con esa sabiduría que ya habita en nosotros.
¿Tengo que llevar preguntas preparadas?
Sí, y acá es justo al revés que en mediumnidad: en una lectura de Registros las preguntas son el punto de partida. Mi recomendación es que estén enfocadas en el momento presente, porque es acá donde hoy tenés la oportunidad de comprender, integrar y elegir distinto. Pero es solo mi forma de acompañar el proceso: sos libre de traer las preguntas que sientas que necesitás hacer.
¿Vamos a hablar de mis vidas pasadas?
En este «archivo» existe información de esta vida, de vidas pasadas e incluso de otras experiencias que algunas tradiciones consideran simultáneas. Aun así te voy a invitar a mirar el presente. Aunque, siendo sincera, bastante tenemos con esta vida como para irnos a otra. 😅
¿Cuánto dura una lectura?
Entre una hora y media y dos horas. La primera media hora la pasás recostado, con los ojos cerrados y una música que comparto, mientras yo le hago tus preguntas a los guías y voy apuntando las respuestas. Después paro la música, te reincorporás y empezamos con las respuestas: eso solo ya suele llevar una hora o una hora y cuarto.
¿Cuántas preguntas puedo llevar?
Cinco preguntas, o cinco temas a trabajar. Te pido que me los pases por WhatsApp al menos un día antes: así, si siento que alguna hay que afinarla o enfocarla de otra manera, lo conversamos con calma y llegamos al día de la sesión con todo claro. Cinco parece poco y no lo es — las respuestas son largas y suelen responder de paso muchas dudas que ni sabías que tenías sobre ese tema.
¿Se graba la lectura de Registros?
Sí, siempre con tu autorización previa, y después te la mando por WhatsApp para que la descargues. Es importante tenerla: en la sesión los nervios juegan, y hay información que a los diez días o al mes cobra otro sentido. Además los guías aprovechan que el canal está abierto y a veces traen cosas que hoy no encajan del todo y con perspectiva sí.
¿Podés decirme si voy a comprar una casa o si voy a ser madre?
Prefiero no trabajar con preguntas de sí o no sobre el futuro, y no es por evasiva: existe el libre albedrío, y es maravilloso. La energía puede estar hoy disponible para que algo se dé de una manera, y mañana vos la modificás con una decisión tuya — y eso también es perfecto. Prefiero que usemos la sesión para ver cómo accionar o qué modificar para que estés mejor.
¿Podés leer los registros de otra persona?
No, ni siquiera con su autorización. Solo abro el registro de quien me autoriza y viene a la sesión. Nunca a través de un tercero.
¿Puedo preguntar por alguien de mi vida?

Por el vínculo sí; por la persona no. La diferencia importa.

Sí: «¿qué me viene a enseñar el vínculo con esta persona?». La respuesta parte de tu energía, así que podés hacer algo con ella.

No: «¿qué siente tal persona?», «¿por qué hace tal cosa?». Para responder eso tendría que entrar en su energía, y esa persona no me autorizó. No me parece ético. Y además ese tipo de respuesta no aporta nada a tu evolución: lo único que calma es la mente y el miedo.

¿Cada cuánto conviene hacer una lectura?
Recomiendo que entre una sesión y la siguiente pasen entre tres y cuatro meses. Es para darte espacio a integrar lo que llegó: si no, nos llenamos de información sin tiempo de bajarla al cuerpo ni de accionar con ella, y ya estaríamos cargando la siguiente encima.
¿Vas a solucionarme el problema?
No, y prefiero decirlo. A veces se venden estas sesiones como si abrir un registro fuera la solución a los problemas. Lo que tus guías te dan es guía — lo dice la palabra: ponen luz donde vos no alcanzás a ver y le ponen la lupita a dónde se puede empezar a trabajar. Después te toca accionar a vos. Nos ayudan y nos acompañan, pero el trabajo siempre parte de uno.

Reservas y pagos

¿Cuánto cuesta una sesión?
No publico los precios en la web. Prefiero decírtelos yo cuando me escribas: así puedo saber antes qué te trae y contarte qué sesión te encaja. Escribime sin compromiso — preguntar no te obliga a nada.
¿Cómo reservo?
Escribiendo desde la página de Contacto o por mensaje en Instagram. Te contesto yo, te digo el precio y coordinamos día y hora.
¿Cómo se paga?
Por Bizum. El precio y el resto de los detalles te los digo yo por privado cuando hablemos.
¿Puedo cancelar o cambiar la fecha?
Sí, avisándome con al menos dos días de antelación. Escribime y lo movemos.
¿Hacés sesiones a menores de edad?
No, las sesiones son solo para mayores de edad.
Esta página ya no tiene huecos — ahora toca afinarla Las 25 preguntas están respondidas con las palabras de Romina. Lo que más valor añade a partir de aquí es que ella vaya apuntando lo que le preguntan de verdad por privado, aunque parezca tonto: cada una de esas es una conversación de WhatsApp que se ahorra, y son justo las que frenan a la gente antes de reservar.
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